Colección

Relatos para ser leídos en el metro

José Manuel Sainz de Baranda

A una chica de Vic.

Esto que tienes en las manos — o en la pantalla, no voy a ser yo quien juzgue — son relatos pensados para leer en los huecos. En el metro, en la cola del súper, en los cinco minutos antes de que empiece la reunión que no te interesa, en la cama cuando ya has dejado el móvil pero todavía no te has dormido.

Cada historia está cortada en entregas cortas. Lo bastante cortas para que te dé tiempo a leer una entre dos paradas. Lo bastante largas para que al llegar a la tuya pienses: una más y me bajo. Si pierdes tu parada, lo siento, pero también un poco me alegro.

No busques grandes dramas. Aquí no se salva el mundo. Son historias de gente normal que un día tropieza con algo inesperado — una nota debajo de un plato, una pasajera que siempre se baja una parada antes, unos albaricoques con letras. Cosas pequeñas que cambian algo sin hacer ruido.

Si al terminar un relato te quedas un momento pensando antes de empezar el siguiente, entonces ha funcionado. Si no, siempre puedes leer las noticias. Aunque te aviso de que esto engancha más.

Relatos