Cartas desde Salzburgo
Correspondencia de un viajero anónimo
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Durante más de ochocientos años, Salzburgo había sido un estado eclesiástico soberano, gobernado por príncipes-arzobispos que concentraban el poder temporal y espiritual. Desde la fortaleza de Hohensalzburg —jamás conquistada— administraban un territorio que se extendía por los valles alpinos, acuñaban moneda propia y mantenían una corte cuyo esplendor rivalizaba con las grandes capitales europeas.
Todo acabó con un decreto. Las guerras napoleónicas redibujaron el mapa de Europa y Salzburgo, como tantos otros estados del Sacro Imperio, fue absorbido sin resistencia. No hubo asedio ni batalla. El principado simplemente dejó de existir. La fortaleza inexpugnable resultó inútil contra un enemigo que no necesitaba escalar murallas.
Publicamos estas cartas tal como fueron encontradas, sin alterar su orden ni su contenido. Solo nos hemos permitido titular cada una para orientar al lector.
Archivo de la Biblioteca Provincial de Salzburgo
Signatura Ms. 1803-VII/14